El Paseo de los Tristes, la leyenda

  • El Paseo de los Tristes, la leyenda
  • Fecha: 30/03/2016

No cabe duda de que Granada es una ciudad mágica, su mezcla de culturas y estilos que conviven en el tiempo hacen que nunca deje de sorprendernos, y aún hoy en pleno siglo XXI, nos siguen fascinando las leyendas que han sobrevivido al paso de los siglos.

Ya conocemos algunas de ellas, pero otras, aún están por descubrir, cada rincón tiene su historia oficial, pero también su leyenda, ésa que lo hace todavía más misterioso.

Hace algunos días, paseando por el famoso “Paseo de los Tristes de Granada” nos llamó la atención una pequeña inscripción en la “Casa de Castril” que ponía: “esperándola del cielo”. Cómo no, nos entró la curiosidad y no pudimos evitar investigar qué sentido tenía esa frase tan enigmática.

Cuenta la leyenda, que allá por el siglo XVI, en esa casa vivía Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos, con su hija Elvira, una joven que sin tener dieciocho años se enamoró locamente de Alfonso de Quintanilla, pariente de una familia rival.

Todas las tardes, antes de que el señor de la casa llegara, Alfonso trepaba por el balcón de Elvira para estar juntos, con la mala suerte de que un día,  llegó antes de lo previsto y casi los sorprende. Sin embargo, uno de los sirvientes fue más rápido que el padre de la joven y corrió para alertarlos. Todo parecía salir bien, excepto por un detalle… Alfonso consiguió escapar, pero en su lugar, Hernando de Zafra vio al sirviente, al que decidió castigar con la horca por creer que era él el amante de su hija.

Por mucho que la joven suplicó no hubo piedad para el pobre criado, pues fue ejecutado desde el balcón de Elvira. Para ella tampoco hubo perdón, su propio padre tapió su balcón para que nunca más pudiera ver el Sol, lo que finalmente acabó con sus días. Por si no fuera poca la desgracia, ese mismo día, en la ciudad de Granada cayó del cielo la mayor tromba de agua que jamás haya visto esta ciudad, arrastrando a su paso a Alfonso de Quintanilla.

Desde entonces, la “Casa de Castril” siempre ha estado rodeada de leyendas y rumores de viandantes que aseguran haber visto la silueta fantasmal de una joven que solloza a los pies de la Alhambra.