El Mirador de los Alixares, el más misterioso de Granada

  • El Mirador de los Alixares, el más misterioso de Granada
  • Fecha: 04/04/2016

¿Te suena este lugar?

Es el  Mirador de los Alixares, curiosamente, uno de los más espectaculares y menos conocidos de Granada.

Entre estas columnas, aún se puede disfrutar de la tranquilidad de los atardeceres o de la soledad en las noches de verano. Sin embargo, por desviarse del camino directo hacia la Alhambra,  por la necesidad de andar monte a través, o por su inquietante  cercanía al campo santo, son muy pocos los que han llegado hasta aquí.

A menudo,  desde la carretera, llama la atención un grupo de columnas que sobresalen de entre la colina. Todo el que se ha quedado observándolas ha intentado trazar un camino hasta ellas, pero casi nadie ha sido capaz, ya que apenas existe.

Lo que sí podemos desvelar, es que si de verdad estás dispuesto a alcanzar las impresionantes vistas de Granada que sólo se ven desde este mirador, tendrás que coger fuerzas, tanto físicas como mentales, armarte de valor y localizar la curva más cerrada de la carretera que lleva hasta el cementerio. A partir de ahí, el sendero es todo hacia arriba, entre matojos y olivos, que con la luz del día, parecen totalmente normales, pero que créenos, cuando el Sol se pone, cada sombra que arrojan parece cobrar vida y cada chasquido inesperado consigue erizarte la piel. 

Como todas las leyendas, ésta también tiene su parte de realidad y ficción, pero para entender el misterio que rodea  al Mirador de los Alixares, no podemos pasar por alto que aquí, el 1 de julio de 1431 mientras se libraba la Batalla de la Higueruela, una de las batallas más cruentas entre moros y cristianos, se dieron una serie de terremotos que causaron tal pánico entre ambos bandos que dejaron de pelear para intentar huir de la gran brecha que se abrió en la tierra; y que a tantos tragó para siempre.  Aún hoy, esos cuerpos siguen sepultados bajo el suelo de la colina, y quién sabe si son ellos los que tanto protegen al mirador.

Nunca sabremos a ciencia cierta si esta historia es totalmente real, allá cada imaginación lo alto que quiera volar, pero sí que recomendamos a todos los valientes que se atrevan a disfrutar de una puesta de Sol entre estas columnas, porque nunca verán nada igual.